¿Por qué no hay una app para registrar puros en la App Store del iPhone?
Existen algunas, pero muchas menos de lo que sugiere la demanda, porque una única norma de la App Store, la directriz 1.4.3, bloquea las apps que fomentan el consumo de tabaco. La revisión la aplica a para qué sirve una app, no solo a lo que dice en pantalla, así que incluso una simple herramienta de registro pensada para quien ya fuma puede leerse como promocional por su propio concepto.
¿Qué restringe realmente la directriz 1.4.3 de Apple?
Está en la sección de "Daño físico" de las Directrices de revisión de la App Store, agrupada con las normas sobre drogas ilegales y consumo excesivo de alcohol. Su contenido: no se permiten en la tienda las apps que fomentan el consumo de productos de tabaco, ni tampoco las que facilitan su compra, salvo un par de excepciones muy concretas y con licencia. No hay una salvedad separada para los puros frente a los cigarrillos o los vapeadores: para la directriz, el tabaco es tabaco, independientemente de cómo se consuma o de lo nicho que sea el público.
Esa única frase hace mucho trabajo. No exige que una app venda nada, que glamurice nada ni que se dirija a menores para que la señalen. Solo exige que el propósito de la app, tal y como lo interpreta un revisor, gire en torno al consumo del producto.
¿Por qué una simple herramienta de registro recibe el mismo trato que una promocional?
Porque la directriz se juzga a nivel de concepto, no de texto. Un diario para anotar lo que has fumado, un inventario de humidor, una lista de puros que quieres probar: nada de eso glamuriza nada, nada de eso vende nada, y todo está escrito para alguien que ya fuma y no para alguien que está decidiendo si empezar. Pero la premisa completa de la app sigue siendo "puros, y hacerlo mejor". Para un revisor que avanza por una lista de comprobación, esa premisa está lo bastante cerca de "fomenta el consumo" como para suspender el mismo examen que suspendería una app promocional.
Esta es la parte que pilla desprevenida a la mayoría. El instinto lleva a suponer que un rechazo significa que hay que suavizar algo del texto: quitar una palabra, añadir un aviso, reescribir una captura de pantalla. A veces funciona. Cuando la objeción apunta al concepto entero, no.
¿Qué es un rechazo "a nivel de concepto" y por qué no puedes salir de él escribiendo?
Un rechazo por redacción señala una línea concreta: una afirmación, una imagen, una divulgación que falta. Corriges la línea, vuelves a enviar y sigues adelante. Un rechazo a nivel de concepto señala la app en sí: aquello para lo que existe. Ninguna reformulación del mismo concepto cambia lo que ese concepto es.
Pasamos por esto en primera persona al desarrollar un diario de puros nativo para iOS. A lo largo de varios envíos reformulamos la descripción cada vez, siempre con precisión, siempre describiendo un registro privado para quien ya fuma y no algo dirigido a nuevos consumidores. El rechazo se mantuvo al mismo nivel en cada ocasión, porque el objeto sometido a revisión no era el párrafo, era la app: algo cuya razón de existir era íntegramente llevar el registro de puros. Cambiar cómo se describía no cambiaba lo que era. Esa es la firma práctica de una decisión a nivel de concepto: la solución que realmente funcionaría no está al alcance de quien desarrolla, porque no es una cuestión de redacción.
¿Significa eso que nunca se aprueba ninguna app relacionada con el tabaco?
No del todo. El patrón que vimos, y coincide con cómo está redactada la directriz, es que las apps planteadas en torno a reducir o dejar el consumo tienen una vía que no tienen las planteadas en torno a disfrutarlo u organizarlo. Una norma incluida en "Daño físico" se siente, como era de esperar, más cómoda con una app cuyo propósito declarado es menos daño. Una herramienta para aficionados lleva el planteamiento opuesto incorporado en su premisa por cuidadosa que sea la redacción, y por eso la disponibilidad general de apps para registrar puros en la tienda sigue siendo escasa en lugar de inexistente.
¿Por qué tantas de estas herramientas acaban siendo sitios web?
Porque un sitio web no se distribuye a través de la App Store, así que la directriz 1.4.3 no tiene nada a lo que aplicarse. Una página que abres en Safari y añades a la pantalla de inicio se convierte en una app web instalable, que se comporta como una app en tu teléfono, con su propio icono, funcionando a pantalla completa y sin conexión para lo que tenga en caché, todo ello sin pasar nunca por el circuito de revisión de Apple. No es un atajo disfrazado de legítimo; es un canal de distribución distinto e igual de estándar que simplemente queda fuera de la puerta que controla esta norma en concreto.
Es la razón por la que Paradigm, la herramienta de registro que hay detrás de este blog, se distribuye como app web instalable y no como descarga nativa: una fotografía identifica el puro frente a un catálogo de 11.519 entradas, en el propio dispositivo, y el registro (humidor, diario, lista de deseos) vive en el navegador en lugar de detrás de la revisión de la App Store. Para saber qué necesita una herramienta de registro sea de un lado o del otro de esa línea, consulta qué buscar en una app de diario de puros o de registro de humidor; y para la alternativa más sencilla en la que aterrizan algunas personas, hoja de cálculo frente a app para registrar puros explica cuánto esfuerzo cuesta realmente cada opción.
¿Es este un problema exclusivo del iPhone?
La norma concreta es de Apple, pero la tensión de fondo no es exclusiva de iOS. La Play Store de Google incluye una restricción comparable sobre apps relacionadas con el tabaco, redactada de otra forma y aplicada con sus propias incoherencias en la práctica, pero el impulso básico es el mismo: una tienda que fija la política de contenidos de todo lo que se distribuye a través de ella va a tratar una app organizada en torno a un producto regulado con más recelo del que nunca tendrá un navegador. Una app web no responde ante nada de eso, y esa es una razón estructural, no de marketing, por la que esta categoría de herramienta sigue apareciendo como sitio web y no como ficha de tienda. Si estás sopesando las opciones, apps para registrar puros comparadas expone qué esperar de cada formato.
| App nativa de la App Store | App web instalable | |
|---|---|---|
| Sujeta a la directriz 1.4.3 | Sí | No |
| Aprobación necesaria antes de publicar | Sí, en cada envío | No |
| Velocidad de actualización | Cola de revisión cada vez | Inmediata |
| Alcance funcional para una herramienta relacionada con el tabaco | Limitado a lo que supere la revisión | Sin límites por política de tienda |
| Se instala en la pantalla de inicio | Sí | Sí, desde el navegador |
La versión corta
- La directriz 1.4.3 de Apple restringe las apps que fomentan el consumo de tabaco, encuadrada en "Daño físico" junto a las normas sobre drogas y alcohol.
- La revisión la aplica al concepto de la app, no solo a su redacción: una simple herramienta de registro puede suspender por el mismo motivo que una promocional.
- Un rechazo a nivel de concepto no se arregla reformulando, porque la objeción no apunta a ninguna línea de texto concreta.
- Las apps planteadas en torno a reducir el consumo tienen una vía de paso; las planteadas en torno a organizarlo o disfrutarlo, por lo general, no.
- Una app web no se distribuye a través de la App Store, así que esta norma en particular no tiene nada a lo que aplicarse, y por eso varias herramientas para registrar puros existen como sitios web y no como fichas de tienda.